Avanzamos. La realidad que vivimos evoluciona día a día renovando conceptos que creíamos inviolables. Aspectos tan cotidianos como bajar los domingos a comprar el pan y el periódico, son imágenes que en breve quedarán en el recuerdo. Y no porque una catástrofe natural acabe con todas las plantaciones de trigo, sino porque el otro elemento del tándem dominical está apurando sus últimos coletazos de vida.
Foto by misterbissonEl fin apocalíptico de la prensa tradicional, en su formato papel, es algo que todavía no se ve con nitidez, pero se intuye. Hasta los escépticos, a quienes se reserva el rol de cuestionar todo lo nuevo, ya deberían ser conscientes de que el ritmo frenético que se está llevando por delante numerosas cabeceras, y poniendo contra las cuerdas a las que aguantan el tirón como pueden, es una poderosa razón para creer que hemos llegado al punto de partida de una nueva era.
Mientras tanto, la integración de redacciones trae consigo inevitables recortes de personal por la crisis, camuflados en un intento de unir a dos perfiles antagónicos. Bien sea porque
Son, en definitiva, nuevas maneras de entender y proporcionar la información sin ningún límite físico, excepto las normas básicas de la profesión para garantizar los principios del buen periodismo.
Y ahora es cuando me pongo a divagar, imaginando un gadget tataranieto del e-papel, que informará a
Viva la tecnología.




